Editorial
Lejos de disminuir, el aborto ilegal sigue aumentando en Lima y en el resto del país en una tendencia altamente preocupante, que obliga a tomar medidas para salvar a nuestros jóvenes. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) el aborto, es la interrupción dolosa del proceso fisiológico del embarazo causando la muerte del feto dentro o fuera del claustro materno.
Evidentemente, se trata de una privación de nacimiento en la cual, nuestro ordenamiento legal en el capítulo de aborto, tutela la vida humana dependiente, es decir de aquella vida humana que no tiene la calidad de persona, es un ser concebido pero no nacido, una esperanza de vida intra uterina. Por lo tanto, asesinar a un feto, por la culpa de la irresponsabilidad sexual de los padres es un delito, pues este niño será condenado a muerte mucho antes de siquiera ver el mundo que lo rodea.
Se estima que en el mundo se realizan entre 42 y 46 millones de abortos anuales; de los cuales, 19 millones se consideran abortos inseguros, es decir, abortos en los que la vida de la mujer está en peligro. Se estima que el aborto inseguro constituye el tercer factor de las de las 536.000 muertes maternas que se producen cada año en el mundo. En América Latina y en el Caribe, de los 18 millones de embarazos que se producen cada año, 52 por ciento no son planeados y el 21 por ciento de ellos terminan en un aborto.
Más allá de tan dramático diagnóstico, es claro que este delito no habría aumentado si la lucha contra centros clandestinos donde se cometen estos horribles crímenes hubiese sido efectiva, o si las políticas represivas y policiales hubiesen estado acompañadas por reacciones multisectoriales orientadas al incremento de campañas de educación sexual en colegios privados y estatales. En consecuencia, tenemos que ser autocríticos y reconocer que, como Gobierno y sociedad, no estamos haciendo lo suficiente y, seguimos cruzados de brazos ante este terrible mal que está a vista y paciencia de todos nosotros bajo la fachada de publicidades donde te ayudan “eliminar” el atraso menstrual.
No se vaya a creer que todo tipo de aborto está penalizado por la ley, pues existen diversos casos en los cuales esta permitido someterse a este tipo de cirugías ya sea por alguna deformación del feto o bien por que la vida de la madre corra peligro, estos son los denominados abortos terapéuticos, el cual es justificado con razones médicas.
Evidentemente, hay que trabajar con los gobiernos locales y regionales llamados a frenar lo que se ha convertido en un problema moral más que social, pues si los jóvenes fueron responsables para tener relaciones sexuales sin protección, también tienen que serlo para afrontar las consecuencias de sus actos.
















